Un cockpit que planifica la red y reacciona cuando se rompe
Más de un 30% menos de costes asociados a la cadena de suministro.
La demanda de cliente vivía en un sistema, el suministro retornado en otro y los costes de transporte en un tercero. Los planificadores podían decir qué había pasado, normalmente con una semana de retraso, y nunca cuánto había costado. Rebalancear la red era un ejercicio anual en hojas de cálculo, y cada imprevisto — un temporal, una línea parada, falta de camiones — se resolvía con una cadena de llamadas.
Construimos una plataforma de optimización de red que modela la demanda de cliente junto con la probabilidad de que el suministro vuelva a cada planta, valora ambas contra costes de transporte reales y convierte el resultado en recomendaciones de rebalanceo: qué planta debe servir qué demanda, y cuánto cuesta equivocarse. Encima va un cockpit completo de cadena de suministro: los mismos números para planificación, para operaciones y para quien firma la factura.
- Probabilidad de retorno estimada por planta en vez de supuesta, porque el flujo que vuelve a la red es lo que decide en silencio la capacidad real.
- Cada recomendación de rebalanceo lleva su coste de transporte, así que el intercambio se ve en el momento de decidir y no en el informe del mes que viene.
- Una capa operativa que aprende cada día de qué recomendaciones aceptan y cuáles rechazan los planificadores, y deja de proponer lo que ese equipo nunca hace.
- Los imprevistos — meteorología, faltas de producción, capacidad de transporte — llegan como acciones propuestas con su coste, no como una alerta que alguien tiene que interpretar.
- Sobre Databricks: el mismo lakehouse alimenta la optimización, el cockpit y los modelos, sin una segunda copia de la verdad.